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Hace ya algún tiempo leí un muy recomendable libro titulado “Los navegantes” (Edward Rosset). Se trata de una novela histórica que trata acerca de la apertura de las primeras rutas marítimas alrededor del mundo por parte de los españoles (si se me permite la expresión). Con la lectura de este libro confirmé dos cosas: que el nacionalismo vasco es antihistórico y padece enanismo mental (pero eso es otra historia), y que me apasionan las gestas y sufrimientos de los grandes descubridores de las rutas de navegación.
Me apasiona el mar. Me apasiona viajar en velero. Eso no quita para que toda mi experiencia en velero se reduzca a una vuelta de un par de horas en el pequeño barco de un amigo hace ya varios años. Pero soñar es gratis.
Lo que realmente terminó desatando mi imaginación fue la propuesta que me hizo un amiguete hace un par de años. Mi amigo vive del alquiler de un velero catamarán en Ibiza, pero la temporada es corta. Así que planeó pasar el invierno en el Caribe para rentabilizar más su barco. Y me hizo una propuesta que no podía rechazar: cruzar el Atlántico en velero y pasar el invierno de isla en isla. Tengo trabajo y familia. Obviamente rechacé la propuesta. Mi amigo también tenía familia. Ahora ya no la tiene y paga la pensión correspondiente. Son los riesgos del mar. Como es lógico la tripulación estaba formada básicamente por divorciados con pocas ocupaciones y muchas ganas de aventura.
El caso es que como he dicho soñar es gratis. Y como no puedo realizar el viaje pues soñaré con él. Un poco de información geográfica (Internet no tiene horizontes), unas cuantas letras, un poco de imaginación, y ya tengo el viaje que quería. El viaje va a tener una singular característica: el primer, último y único puerto continental que pisaremos será el de Valencia. El resto de paradas se producirán en islas. Es condición indispensable no pisar el continente allá donde nos encontremos. Otro condicionante del viaje es que es imprescindible que visitemos determinadas islas que de momento no adelantaré. Se trata de islas que en algún momento de mi vida me han llamado la atención, bien por hechos históricos trascendentales, bien por alguna novela, bien por gestas de exploradores, o bien por ser islas muy singulares y únicas.
En fin. Pronto iniciaremos la singladura. Adelanto ya que la primera etapa será Valencia-Columbretes; sé que estas islas no tienen mucho exotismo, pero había que visitarlas. Mientras tanto yo sigo con los preparativos para dotar de bastimentos el barco. Hasta pronto.

Éste es el barco en el que nos vamos. Los preparativos ya están muy avanzados. El tanque de fuel lleno (aunque vayamos en velero es necesario evitar el peligro de la calma chicha). La despensa con abundante comida. Hemos reunido toda la ropa de abrigo que hemos podido, y por supuesto los útiles de pesca y de buceo. Obviamente llevamos el correspondiente cargamento de ron, imprescindible allá donde se embarcan auténticos marineros. También hemos hecho gran acopio de güisqui, que será muy necesario en determinados momentos de la travesía. En una pequeña caja hemos metido unos cuantos pendientes, que también serán necesarios en su momento.
Navegar por el océano en un velero de escasos doce metros de eslora no es ninguna broma. La supervivencia depende del trabajo de todos. Y todos deben trabajar duro cuando sea necesario. Si hay tormenta hay que izar y arriar velas continuamente y no parar de corregir el rumbo para que el barco no entre en la ola de tal manera que vuelque o se parta en dos. Para que todo esto funciones tiene que haber un jefe. Un capitán al que se obedezca sin rechistar cuando sea necesario. Y el capitán obviamente será quien más experiencia náutica tenga. No hace falta que diga que no seré yo.
Cuando estás en cubierta hace viento, frío, humedad, lluvia… a veces las olas te mojan. En otras ocasiones el sol te abrasa. También es cierto que sufriremos menos que los navegantes de antes: Tenemos nevera, calefacción, cerveza, fuel (por si hay calma chicha), radio, gps, sabemos cómo combatir el escorbuto… y encima el planeta tierra ya es conocido en su totalidad. Nos vamos de aventura en el siglo XXI. Y podéis creerme, para una navegante del siglo XVI lo que vamos a hacer es una auténtica mariconada.
El aspecto psicológico es tremendamente importante. Pasaremos semanas sin ver tierra compartiendo el escaso espacio del que dispone el barco. Hay que hacer guardias, la alerta debe ser constante. La superficie que pisas va y viene, se desplaza hacia arriba y hacia abajo, de un lado al otro. Cuando duermes no dejas de ser zarandeado constantemente por el mar … y eso hay gente que no lo aguanta. Vivir semanas en una bañera rodeado de la inmensidad del océano y sin posibilidad de salir destruye tu intimidad. No puedes estar solo y tienes que aguantar a los demás las 24 horas. Hay personas que se trastornan, que se vuelven irascibles y no se soportan ni a sí mismos. Mi amigo (el del catamarán) me comentó que cuando fue al Caribe bajó a un tripulante en Cádiz, y otro abandonó en las Canarias.
Señores. No vamos a dar una vuelta en el yate de Rainiero con las chicas Martini a la vista de Mónaco. Vamos a dar la vuelta al mundo. Y eso es cosa seria. Insisto. No es un viaje de placer. Pasaremos penurias y peligros.
PD: Estamos ante un viaje imaginario. Si leyera estas páginas algún verdadero navegante puede que encuentre errores o incongruencias relativas a la navegación. Pido disculpas por anticipado porque estoy seguro que ocurrirá. No tengo experiencia en navegación ni pretendo aparentar lo que no sé. Y soy consciente de que si verdaderamente realizara este viaje que tanta ilusión me hace posiblemente no pudiera soportarlo. Pero si fuera posible seguro que al menos lo intentaría…
De hecho tenemos una gran ventaja. Al ser un viaje imaginario podemos enrolarnos todos los que queramos. Quien siga el viaje viajará conmigo. Y el tiempo dirá cómo nos va o si llego a puerto solo. Si es que llego…
Mi querida tripulación. Dormid bien esta noche que mañana zarpamos…

Nadie nos despide en el puerto. Pero es natural porque a nadie le importa nuestro viaje. Es lo normal. Ni tenemos “sponsors” ni queremos tenerlos. Y además ni transportamos drogas, ni joyas, ni chicas playboy, ni la elección de los políticos depende nosotros.
Así que para allá partimos, solos en el mar… ¿Solos? Noooo. Nada más salir del puerto nos vemos zarandeados por las olas causadas por veloces veleros haciendo trompos y derrapajes… los FórmulaUnodelMar les llaman. Van tripulados por unos fornidos y pijos mozalbetes europeos y/o anglosajones en general. Me parece que a más de uno lo he visto yo por el centro de Valencia en bemeuves de la serie más cara y con gafas de sol “fashion”… ¡¡¡¡qué tipos más “cool”!!!!. (¡¡¡ Y qué contentos están con ellos los propietarios de pisos en la avda. de Francia!!!). En fin, dejamos atrás a los FórmulaUnodelMar preguntándonos por qué le llaman Copa de América si se celebra en Europa, por mucho que un puñetero barco de hace 200 años se llamara América… ¿Y si aquel barco se hubiera llamado “Tits” como el yate del hermano del Sultán de Brunei? ¿Le llamarían entonces la Copa Tetas?
Todos estamos descansados y contentos, Buena temperatura y mar en calma. El Mediterráneo es una bendición… ya nos enteraremos de lo que es el mar más adelante. En pocas horas llegamos a las Islas Columbretes…
Como no se trata de repetir obviedades aquí tienen ustedes información sobre las islas. (También pueden mirara en wikipedia, enlace que va a ser utilizado muy a menudo en este viaje) En las explicaciones históricas siempre hay cosas que me llaman la atención: Parece que las islas eran inhabitables porque estaban llenas de serpientes. Tantas había que hasta le dieron el nombre a la isla. Y tantas eran que en el siglo XIX algún personaje harto de picaduras quemó al isla para acabar con ellas. Son embargo la wikipedia nos dice que “durante siglos fue morada y refugio de piratas y contrabandistas”… vamos a ver ¿acaso las serpientes no picaban a los piratas y contrabandistas? ¿O iban tan sucios y olían tan mal que las serpientes no se les acercaban? Un misterio para entretener a los historiadores.
Me ha llamado la atención esta leyenda que he encontrado aquí: "Los hechos sucedieron en las Islas Columbretes a raíz de un temporal que hizo naufragar un vapor contra ellas. Ayudados por el torrero y su familia, la tripulación ganó tierra firme en espera de la llegada de los auxilios y sin posibilidad de aviso. Los días pasan y el temporal no amaina, haciendo imposible la arribada de ningún buque. Agotadas las provisiones y perdida la esperanza, piensan en utilizar la hija del torrero como alimento. Este se hace fuerte con su familia en la torre. Al fin cuando la situación es desesperada, el tiempo amaina y vienen a recogerlos. (...)"
Siempre me han hecho gracias estas leyendas. Tenían tanta hambre que se querían comer a la hija del torrero ¿y por qué no al torrero?. ¿o es que no era hambre lo que tenían? En fin, ya sabemos que estas leyendas son así de curiosas. Más adelante, cuando el viaje avance, hablaremos de leyendas de verdad, de leyendas reales; o sea de gestas y actos heroicos. Pero eso será en su momento.
Además en esa web nos dicen que ningún farero quería ir allí. Curiosa contradicción. Hemos estropeado tanto nuestra sociedad que estoy seguro de que ahora habría bofetadas por un puesto así para perderse y no saber de nadie. Pero los fareros se fueron de allí en 1975 y si alguien quiere ir tiene que ser con permisos especiales y bajo vigilancia. Cosas del progreso. (Al menos ahora no caen en las islas pepinos del Ejército del Aire, y eso también se lo debemos al progreso).
En fin señores. Naden, buceen, dénse una vuelta por la isla, saluden al guarda de la Consellería de Medio Ambiente y no toquen nada. (Que el guarda de seguro tiene ganas de soltarnos alguna recetilla en forma de expediente sancionador). Disfruten, que mañana zarpamos hacia un nuevo destino…
PD: Prometo que más adelante será más interesante, no sea que se bajen del barco)…

Ya llevamos varios días en las Columbretes. Demasiada calma. Ya es hora de que nos pongamos en marcha y visitemos la próxima isla. Nuestro destino: Ibiza.
Queridos marineros… ¿alguno de vosotros no conoce Ibiza? Había pensado no poner ningún link por lo obvio del tema, pero al final he decidido ponerlo por si nos visitara algún hijo de la LOGSE. Ahí va el sorprendente link de Ibiza: ¿Qué por qué sorprendente? Porque casi destaca más que Pink Floyd visitó una vez un bar de la isla que la propia historia de la misma. Hay que joderse… supongo que será porque el de wikipedia es un seguidor del grupo, porque encima lo definen como “el mejor grupo de rock de la historia” (y conste que soy un apasionado de Pink Floyd y tengo toda su discografía, -en vinilo, por cierto-, pero creo que cada cosa tiene su medida y su lugar).
En fin. Un cero a Wikipedia. ¿Cómo pueden dedicar un apartado a la historia de Ibiza sin mencionar la palabra púnica? ¿es eso una enciclopedia? En fin. Si alguno de mis queridos marineros quiere disfrutar de la lectura en alguna de las calas de la isla siempre puede profundizar en lo que no nos cuenta wikipedia: que Ibiza fue la isla púnica por excelencia, la principal base en Hispania del apoyo a Cartago. Qué pena da una civilización que quedó completamente destruida tras la derrota del genial militar Anibal ante el no menos genial Publio Cornelio Escipión. En fin, así es la historia de la humanidad, o destruyes o eres destruido.
Si algún marinero tiene otro tipo de inquietudes, como puede ser el consumo de determinadas sustancias, siempre puede contactar con el ínclito Pocholo que gustoso le enseñará los secretos alucinógenos de la isla.
Si por contra tenemos entre nosotros algún admirador de las últimas tendencias de la cultura inglesa su destino es San Antonio. Allí podrá disfrutar de las últimas tendencias culturales británicas, como son el torrarse por la tarde-noche a base de grandes ingestas de alcohol para luego torrarse por la mañana al sol mientras se duerme la mona y se va incubando un futuro cáncer de piel sobre esa epidermis tatuada que se abrasa, dejando a salvo sólo los pliegues de los michelines. Para quien prefiera esta opción lo mejor es coger un vuelo a Londres (aunque sea desde la misma Ibiza) para, una vez allí, volver a ibiza con uno de esos módicos paquetes de los tour-operadores británicos. (Es curioso pero sale más barato visitar Ibiza desde Londres que desde la propia Ibiza)
El que lo prefiera puede visitar la monumental ciudad de Ibiza, o disfrutar de sus calas.
Y si se nos ha colado algún activista pancartero también tendrá entretenimiento: asistir a las manifestaciones contra la construcción de la absurda y estúpida autovía entre Ibiza y San Antonio.
Cada uno que haga lo que le venga en gana, que para eso estamos en Ibiza. Eso sí, lo que ninguno debe perdonar, haga lo que haga, es una buena caldereta de langosta. Eso sí, hagámonos a la idea de que vamos a pagar por la comida aproximadamente lo mismo que un inglés por 14 días a pensión completa en San Antonio.
En fin marineros. Aquí tenemos para todos los gustos. Disfrutad de la isla que el viaje se va a complicar y pronto se acabará lo bueno…

Espero que la estancia en Ibiza haya sido de vuestro agrado. Y espero también que hayáis aprovechado el tiempo… no van a quedarnos muchas oportunidades de diversión más adelante. Soltamos amarras y nada más salir costeamos las bellas costas de Formentera. No pararemos en esta ocasión en la que es una de mis islas favoritas. Al fin y al cabo podemos ir cualquier fin de semana desde Valencia (aunque si no queremos encontrarnos legiones de “macarronis” montados en Vespino resulta aconsejable evitar el mes de agosto). Respecto a Formentera sólo haré un comentario más: me resulta sorprendente cómo todo el mundo se vuelve loco por irse al Caribe buscando aguas cristalinas cuando a 3 horas de casa tiene unas aguas tanto o más cristalinas.
Una vez superada Formentera fijamos el rumbo S-SW. La travesía una vez más es tranquila. El Mediterráneo cumple con su obligación de darnos buenos días de navegación, que ya vendrán más adelante los infortunios. Alguien propone sacar los curris e intentar pescar un atún. ¿Por qué no? Sólo falta que tengamos suerte y nos hayan dejado alguno los japoneses… tras un rato, unas cervezas y alguna conversación sobre nuestras experiencias en Ibiza, por fin pica un atún (el que pudo escapar a los japoneses pero no a nosotros). Lo sacamos… ¡¡¡¡che!!!! ¡¡si pesa topecientos kilos!!.
Siempre me han llamado la atención las películas de sobremesa. La familia va feliz en su barquito y pesca un pez enorme entre risas y felicidad, y en la siguiente escena ya salen de la plancha perfectos filetitos de pescado que la familia come en manifiesta armonía. La realidad no es así y siempre supera a la ficción, porque ahora viene lo que no sale en las pelis ¿quién limpia el atún?. A la hora de pescarlo ha habido risas y felicidad (como en las pelis), pero luego cada uno mira para un lado y, de repente, a todos los entran ganas de hacer cosas. Uno sube al mástil para ver si todo va bien por allá arriba, el otro quiere comprobar las velas de repuesto y uno más baja a la sentina a ver no sé qué. Pero como éste es un viaje virtual pasaremos de estos problemas menores, -o no tan menores-, y nos dedicaremos a cosas que sólo pueden hacerse en un viaje virtual.
Los filetes de atún ya están cortados y, como siempre, a más de uno no le gusta comérselo a la japonesa. Así que habrá que hacerlos a la plancha y ponerles alguna salsa. ¿Que no tenemos? No hay problema. Estamos navegando frente a las costas de la Vila.Joiosa, y aquí con una simple y rápida inmersión nos podemos surtir de salsas únicas. Para algo estamos sobre el yacimiento Bou-Ferrer y hay que aprovecharlo. En cualquier caso resulta aconsejable no mirar la fecha de caducidad. Por si acaso.
Estamos ya abandonando las costas por las que transcurre la acción de la primera de la serie de 20 novelas marítimas de Patrick O´Brian. Tenía que comentarlo y recomendarlas… Un par de horas después de la comida ya avistamos en el horizonte la costa de una isla.
Ficha de la isla:
Ficha técnica: Aquí
Habitantes: 30 indígenas: En verano 3 ó 4.000 turistas plastas.
Nombre: Tabarca
Como no son fechas veraniegas en la isla poco hay que hacer. Sí que podemos aprovechar para dormir en una cama que no se balancee, que para eso está el hotel de la isla. También podemos degustar el caldero tabarquí (una especie de arroz a banda) y el célebre calamar de potera a la plancha, que según cuenta está que se sale. (es aconsejable no morder la potera por lo que pueda pasar).
Disfrutemos de la isla, comamos bien, charlemos en el bar, durmamos en camas estables, y cuando nos apetezca seguimos viaje…
PD: Dedicado a los que querían más sobre la ruta y menos sobre la isla.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/