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Animado por un sensacional artículo acerca del picoteo de tv (verbigracia http://quitamelosclavos.blogia.com/2005/121201-picoteando-tv.php), a continuación expondré mi experiencia de hace un tiempo en la mejor televisión del mundo.
DIA 1:
En algunas de las ocasiones en que me visita el insomnio cometo barbaridades como zapear por la televisión, incluyendo las extrañas cadenas piratas y semipiratas que pueblan las ondas. El aburrimiento herziano es un gran aliado en busca del sueño reparador.
Pues bien, hay una cadena que últimamente me tiene alucinado y en la que he encontrado gran ayuda: la televisión de la Universidad Politécnica de Valencia.
Me animé a visitar esta cadena tras el visionado de un interesante dcumental acerca de la cópula del saltamontes centroafricano que en cierta noche facilitó extraordinariamente mi acceso al sueño.
Mi expectación subió en otra ocasión en que la ayuda me llegó de un interesantísimo documental sobre la ribera del Sil. Lo fundamental del invento es que lo transmitían en gallego. El sueño llegó de inmediato.
Mi entusiasmo se elevó al infinito con la transmisión de la ponencia de un sesudo catedrático en dinámica de fluidos cuya disertación no logré comprender pero me ayudó a encontrar la senda de Morfeo.
En los últimos días he llegado a la cima, porque ya no me pueden sorprender. Ahora transmiten tertulias de unos fulanos árabes que hablan en eso... en árabe. Juro que es verdad. Tras quince minutos viendo a los susodichos fulanos y oír sus jamalajás mientras se tomaban en serio sus discusiones la entrada al tálamo es inmediata. Huelga decir que en estas tertulias en árabe no ponen subtítulos, lo cual sin duda le quitaría toda la gracia al asunto.
Hoy no tengo suerte. Son las 00:30 y están dando aerobic con una oronda muchacha dirigiendo y sus compis de clase dando saltos en un aula del Poli. Así no hay quien duerma. Esperaré a mis amigos árabes, pero sólo 15 minutos más.
La tele de la UPV es curiosa y los árabes son la solución contra el insomnio... quién me lo iba a decir.
DIA 2:
Lo siento pero debo insistir. La televisión de la UPV me tiene enganchado...
Acabo de ver el final de otro documental sobre Galicia... por supuesto en gallego (de no ser así ni se me ocurriría prestarle atención). Han hablado de la zona menos lluviosa de Galicia pero no me he enterado de cuál es (esta televisión precisa ser vista en estado catatónico). Lástima haberlo pillado casi al final.
Ahora comienza su programa estrella. El informativo de la UPV: algo dicen de un sin duda interesantísimo Congreso de Acuicultura... mucha imagen acuática y tal. Nada del otro mundo.
Pero esto sí me ha despertado del letargo. Un grupo de universitarios se ha reunido en el aula 29 del edificio 3 g) (creo) para un curso de no sé qué. Gran noticia pero ¿cuándo salen mis tertulianos árabes?.
Al loro con esto. Una estudiante de una universidad inglesa ha diseñado un bolso que se ilumina con energía solar que "puede tener una estrecha relación con el teléfono móvil". Que le den el Nobel. Mi letargo me impide enteder a qué relación se refieren... son las 23:45 y el sueño empieza a apretar. Sólo echo en falta a mis tertulianos árabes ¿cuándo salen?
Unos anuncios de sus propios programas y... sigo esperando a mis tertuliano árabes.
Dios mío... hacen "Noticultura", el espacio de no sé qué para conservar el arte en New York. Una exposición de arte moderno de una maravillosa artista coreana. No sabría decir si son cartulinas o cartones pero la obra debe ser la hostia a tenor de lo que explica la propia Ca Hae Park (la artista). Quedo defraudado... la artista habla en inglés (por supuesto sin traducción), pero es algo que me decepciona. Por un momento pensé que hablaría en coreano. Éste no es un programa exclusivo. Sigo prefiriendo la tertulia de los árabes.
En fin. Son casi las 00:00 y ya me ha entrado el sueño mientras la coreana explica una obra de arte llena de hierros retorcidos de color blanco. Canela fina la obra... y la coreana.
Una lástima. Me he quedado sin ver a mis tertulianos árabes. Pero me voy a la cama con una reflexión clara: debería volver a la lectura.
"El día que fui alguien" no es más que mi experiencia mística vivida el día del Valencia-Mallorca al asisitir al palco VIP. Notará el inexistente lector que no se habla ni una palabra de fútbol. Lógico. Igual que en las gradas del estadio del Cádiz se canta "alcohoool, alcohoool alcohool, hemos venido a emborracharnos y el resultado nos da igual..." yo fui al palco VIP a ser importante y glamuroso y el resultado me daba igual. Se habla de algunos directivos sin mencionar el nombre, así que quien no sepa nada de la vida social del Valencia CF puede perderse algún matiz. En fin, sin más preámbulo allá va la crónica de mi día en el palco VIP de Mestalla:
“En el caso de los caballeros es aconsejable chaqueta y corbata”, reza la invitación. No importa. Ese maldito disfraz lo llevo a diario por obligación, así que para allá me dirijo con mi invitación.
La llegada:
Puerta principal en el centro de la fachada del recinto. Tras superar el pasillo de cordón azul sobre postes oro, un tipo encorbatado con minglanillo en la oreja da el visto bueno a mi invitación y a mi vestimenta. Presto subo las escaleras, al final de las cuales una enorme puerta de maderas nobles me franquea el paso. Sólo el paso del cordón azul sobre postes oro ya hace que empiece a sentirme alguien en esta ciudad.
Entro en una gran sala ¡¡¡con calefacción!!!. Junto a las paredes, largas mesas exponen diversos canapés (-sr. Presidente, el jamón de pato estaba un poco correoso-). Cuando fijo la mirada en unos apetitosos minibocadillos de morcilla una cara conocida y triste cruza por delante, se trata de Marco di Vaio (-bonito pendiente ¿dónde dejó su corbata?-). Deambulo por la estancia y no veo más que caras conocidas, trajes y relojes caros y pelos engominados. Entre canapé y canapé se escuchan frases del tipo "veré lo que puedo hacer" “esa opción de compra no me pareció suficiente…” o “llámame al despacho mañana…”. Pedro Cortés luce su envidiable pelo (¿productos “Enri” tal vez?) mientras reparte falsas sonrisas por doquier. En las diversas tertulias hay otros personajes, como Soler padre…
Ya me he tomado un par de frías cervezas de barril (-¿zona libre de las restricciones al alcohol en los estadios?-) y busco el baño. Es en el piso de arriba. ¡¡¡Por Dios!!! ¡¡¡auténtico parquet!!!. ¡¡¡Para ir al baño hay piso de parquet!!!. Incrédulo abro la puerta. Estoy preparado para encontrarlo limpio (cosa imposible en otras zonas del estadio), incluso para lavarme las manos en un lavabo de diseño… para lo que no estoy preparado es para secármelas con una auténtica toalla de rizo (-digo yo si las traerá Caneira de Portugal-). Disfruto el momento y pienso que ya tengo un nombre en la vida valenciana…
Se acerca la hora del encuentro y acudo a mi localidad: asientos ¡¡¡cómodos y con reposamanos!!!, suelo aislante ¡¡¡y limpio!!!. Acudo a una de las muchas morenazas que atienden a los asistentes (-apuntad que al Jefe de Recursos Humanos la gustan morenas-). Me asignan mi localidad y ... he aquí lo mejor. A mi derecha en la fila anterior a la mía tengo al presi con su pantalla de plasma (-digo yo si con el nuevo estadio nos pondrán una pantalla de plasma a cada uno-). Cada vez me siento más importante en la sociedad valenciana. A este paso me entrevistará Julio Tormo…
Los personajes:
Vayamos con la fila justo delante de la mía: Delante de mí el ínclito Barrachina, a su derecha el sr. Lucas, a la derecha de éste el ladrillopresi, y después el presi del Mallorca. A la izquierda de Barrachina el concejal Domínguez, y a su derecha otro concejal cuyo nombre no recuerdo.
Mi fila: Un par de asientos a mi izquierda el sr. Subirats muy interesado por su móvil. Entre él y yo un señor que no sé quién era pero parecía muy importante y la persona que me invitó. A mi izquierda asiento vacío, después un, según me dicen, alto cargo de Hacienda; a su lado un directivo italiano (-sr. Ciccela, llega usted tarde-).
Si miro a mi alrededor veo más caras conocidas: di Vaio, Curro Torres, Carboni… el conseller Blasco, algún político más que conozco de cara pero cuyo nombre no recuerdo, Ángel Casero (que se abraza con el concejal cuyo nombre no recuerdo pero creo que lo es o fue de Deportes), y algunos más personajes conocidos que ahora mismo olvido. Los que no conozco son gente variopinta y dispar… unos llevan trajes caros, otros relojes caros, unas abrigos caros, otras joyas caras, unos pelo engominado con raya, otros pelo engominado hacia atrás. Vamos, lo normal de cualquier reunión de amigos de barrio.
Empapado de glamour me dispongo a ver el partido con la ventaja que supone ver las jugadas dudosas repetidas en la tele de plasma del sr. Presidente.
La piedra y ella:
Una gigantesca y fulgorosa piedra se acerca hacia a mí y se aposenta en el asiento vacío de mi derecha. Tengo que cerrar los ojos para que no me deslumbre…(-que manden Scotland Yard a la Torre de Londres, debe faltar allí la Reina de África-). Al poco me apercibo de que hay una mujer a la piedra pegada. Llega tarde la miembro (¿o miembra?) de la directiva. Será porque además de la piedra lleva en sus dedos y muñecas toda la producción sudafricana de diamantes del último año. No para de hablar por su móvil de futura generación (-debe costar casi tanto como la piedra-). En la segunda parte no se sienta a mi lado. Debo de ser poco para su anillo…
La distinción y el glamour empapan todo mi ser. Vivo sin vivir en mí de la emoción…
Conclusión:
Ya me siento realizado. Para ver la repetición de las jugadas tengo que mirar por encima del hombro al Presidente, me he sentado junto al mayor diamante de la tierra, me he codeado con sonrientes políticos, he pasado un rato rodeado de gomina, he bebido cerveza en el estadio, he comido canapés, bellas azafatas morenas me han dirigido sus sonrisas, he pisado parquet, me he secado las manos con una toalla de rizo… hasta me ha sonreído Barrachina. Ya soy alguien, ya tengo nombre en esta ciudad, ya tengo un hueco en la jet-set… ya soy un VIP.
“Los elementos de animación, como bufandas, banderas o similares, no están permitidas en el recinto” dice la invitación. Vale, ya soy un VIP. Pero para ver el fútbol en Mestalla prefiero mi localidad habitual. Basta leer lo que dice la invitación para entenderlo. Y además dudo que vuelvan a invitarme.
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